martes, 23 de enero de 2024

CAROLINA: UN SUEÑO



Tenía su pasaje y los contactos hechos para ir a  Rotterdam, Amberes y Londres, sería  un viaje largamente deseado, en sus días de angustia deseo muchas veces dejar todo y salir de viaje. Esta vez no era un abandonar y correr, esta vez lo planificó -  merezco lo bueno que me pueda suceder - se dijo una mañana antes de entrar a la agencia de viajes. La noche anterior después de secar sus lágrimas había decidido soltar todos los recuerdos que cargaba desde hacía mucho tiempo. Quería romper con todo lo que le impedía abrazar la vida con real libertad, deseaba dejar atrás la relación que le había dejado heridas que mantenía abiertas por años, quería desprenderse de la melancolía que la lejanía de su tierra le producía, la tristeza que anidaba en su alma por la soledad en la que vivía lejos de sus seres queridos debía de esfumarse. No sabía si había conocido el amor, si aquello que sentía podía llamarse así o solo era una emoción que la ligaba a una persona. Mantenía una relación rota por costumbre o como el único rezago de una vida en la que intentó ser feliz al lado de alguien totalmente diferente, como sea su empeño por no pensar en ello era más fuerte. Tengo que soltar todo, se dijo o lo pensó en voz alta, una vez más. 

Le ilusionaba el viaje que haría pero antes debía de pasar por el hospital para recoger los resultados de sus pruebas médicas. Esa tos no cedía desde hace mucho tiempo y cada vez eran más agudos los accesos de tos.
 
Llegó al hospital, encontró un sitio adecuado para estacionar, aparcó sin problemas y se dirigió a la consulta sin apuro, cavilando sobre las cosas pendientes que tenía que guardar en sus maletas para su viaje. Pensar en ello la emocionaba, sentía que el vigor regresaba a su cuerpo cuando con ilusión imaginaba su llegada a ciudades que quería conocer, encontrarse con amigos y conocer personas - por qué esperé tanto para animarme a viajar -  se preguntaba, y la respuesta era simple. Aún no era el momento, viajar antes hubiera sido solo un escape, un engañarse porque sus preguntas e insatisfacciones hubieran viajado al lugar que fuera. Decidir soltar había abierto una puerta que no conocía, ese destello de libertad iba inundando su pensamiento. Seguía triste, pero la esperanza se abría paso, cada vez más. No sabía que encontraría más allá, pero viajar era un aprendizaje, las experiencias llegarían de la mano de la aventura, de eso estaba segura.

Salió del ascensor, se dirigió por un largo pasadizo pulcramente limpio, llegó a la puerta y sin que tocará esta se abrió. La enfermera que se encontró con ella le sonrió al reconocerla, le rogó que esperara, ella sonriendo le dijo que lo haría y tomó asiento en los asientos que estaban en el amplio hall del cuarto piso.  Desde allí pudo contemplar todos los consultorios que estaban alrededor. La enfermera regresó luego de unos minutos y antes de entrar la llamó. Ella agradecida se acercó.
 
- Hola querida - saludó la doctora - ¿Cómo te sientes?
- Hola Elisa, me siento bien, bueno en realidad estoy ansiosa, me voy de viaje mañana a Holanda, Bélgica e Inglaterra, regresaré en un mes y medio ¿Sabes?. Aún me falta preparar el equipaje. Pero antes quería recoger los resultados. Lo iba a hacer a mi regreso pero creo que es mejor saber por qué esta tos no cede.
- Oh chiquilla - le dijo la doctora, su rostro dibujaba una expresión dramática que no podía ocultar -  no puedes viajar, tienes que internarte hoy mismo, lo lamento.
- ¿Qué sucede Elisa, me asustas?
- Querida perdona si soy tosca, pero no hay otra forma de decirlo - dijo la doctora  con voz quebrada, le dolía porque conocía a mi hermana desde que llegó a Italia.
- Dímelo de frente, Elisa - dijo Carolina.
- Tienes Cáncer, cariño, lo lamento. Debes internarte hoy mismo, debemos revisar tus pulmones y saber en qué estado  están.
 
Carolina no viajó.
 
Conversé con ella en las semanas siguientes, estaba tranquila, serena, decidida a dar la batalla y vaya que lo hizo, luchó unos años hasta que no pudo más. 
 
No pude abrazarla, se la llevó la pandemia. 
 
Ayer me visitó en sueños, te extraño mucho Carito, me haces mucha falta.




 

 



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