El peso del zaguán
Una mirada en la infancia
dictó lo que hoy ignoro y sostengo.
Aprendí a leer olvidando una vocal:
por eso no descifro el gesto
de quien calla y lo grita todo.
Es sencillo culpar al amor,
emocionarse es un oficio fácil;
lo difícil es el rigor del juicio.
Disparamos el índice
contra el sueño del otro.
Mis dudas morirían
si lograra abrazar al niño
perdido entre la hierba y la sed.
Urge sanar
para no arder en culpas ajenas.
Irme en silencio,
escribir detrás del zaguán
donde la esperanza todavía es un tesoro.
Ese sería el único destino.




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