“Entre la bruma de este crudo invierno te vi Calíope, con esos grandes ojos negros que intentan ver más allá de mis palabras, con esa sonrisa que hace temblar mi naturaleza apasionada. Y esa mirada misteriosa de gitana, espejo de emociones, atravesó el alma de este poeta que se quedó mudo. Te encontré cuando estaba perdido buscando tu rostro en las calles de esta ciudad esquiva, fría y veleidosa. Te encontré y este corazón vacío y quieto tanto tiempo, cual locomotora comenzó a latir a cien por hora, revolucionado, impetuoso, vigoroso tan fuerte que intentaba salir de mi pecho.
Y tuve miedo.
Miedo de que notaras el temblor de mis piernas, el sudor frio de mis sienes que asomaba. Miedo de que escucharas mis latidos y te asustaras. Miedo que huyeras de mi otra vez, miedo de que mis palabras te sonaran toscas, miedo de que mi lenguaje fuera extraño, miedo de perderte otra vez. Miedo de mí y mi pasado.
Miedo de mis pasos.
De rozar tu piel...
Te encontré Calíope y ya no soy el mismo.
He regresado a la vida.
Calíope eres la poesía, la musa de de mis historias, el pretexto de la sonrisa, la razón de la alegría, el silencio, los pensamientos buenos.
Te encontré Calíope y me encontré de vuelta
Aunque mi condena sea no llevarte conmigo”.
PD: Con el permiso de mi amigo Harold Alva Viale acompaño unos versos sobre el amor escritos por él. Versos que de alguna manera extraña tienen que ver con la revolución de mis ánimos...
LUGAR COMÚN
El amor
Esa palabra que nos enfrenta
Con nuestras debilidades
Este ir y venir como quien empieza
Desde ninguna parte
Su sombra de animales perfectos
Esa sensación de túnel
Que transitamos sin otra luz
Que los ojos de la mujer
A quien le pronunciamos canciones
Poemas sin importarnos el lugar común
La retórica de lo predecible
Los nervios que se agitan
Como si nuestros pasos
Nos señalaran el destino
En los vidrios de las ventanas
O en las puertas de los edificios
En los muros del malecón
Adonde acudo
Para interpretar el misterio
La caída del agua
La indiferencia de quien responde
Con el silencio de la hierba
Como si con ese silencio
Le fuera suficiente al mar
Para entender la pregunta
Que nunca le hemos hecho
Los esqueletos de la tarde
Los pájaros que se despluman
La cabeza
Este poema como una señal
Como un grito para llamar tu atención
El amor como una mano
Que borra mis pesadillas.
© Harold Alva Viale

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