jueves, 30 de junio de 2022

Momentos




Conforme pasa el tiempo uno aprende a valorar las cosas que te llegan de sorpresa con ese aire de eternidad. Algo así como si sonara una campana en el interior anunciando que es el instante sublime que esperas desde hace mucho. Ese momento que vas a recordar por mucho tiempo por lo que dejó. 

Memorable fue la tarde que pasé en casa del pintor y poeta Víctor Escalante, escuchando en su voz agradable, la historia de su vida, de su obra, de sus cuadros y pinturas. 

Atento a lo que decía, me atreví a preguntarle sobre sus versos, cuando Víctor respondía escuché esa campanada de eternidad. Víctor hablaba en el momento preciso que Harold Alva lanzaba al aire desde su celular una canción de Victoria Sur con letras de Cesar Vallejo.

Se creerá que exagero, y quizás sea así. Pero para una persona como yo, atrapado en sentimientos no correspondidos, en preguntas que no descifro. Dubitativo algunas veces en el rumbo. Ese instante tuvo un sabor a grandeza, a eternidad.

La explicación de Víctor, diciendo que regresa a sus poemas después que los deja dormir un tiempo.  La melódica y bella voz de Victoria Sur. La compañía y el afecto  de Harold. Hicieron que viviera un instante de esos que no tienen precio.

Sentado aquí tomando un café después de varios,  reflexionando sobre el rumbo que mi vida toma, entiendo que la vida trae voces que debo entender. 

Estoy donde debo estar.












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