Ahora que al Olimpo lo veo desde mi ventana
y escucho los trinos dulces de las aves
ahora que Eufrosine toca a mi puerta
con coronas de laurel para mis sienes
Ahora que vuelo sobre letras
que descubro otras calles alejadas de la melancolía
que mis pasos alzan vuelo
atisbo al horizonte donde el astro duerme
y sueño que está pronto el día
de conquistar la Ilíada que sueño
Ahora que mis manos están llenas de afecto
mi voz susurra un nombre prohibido
hoy que he dejado a un lado las quejas
y he mirado la abundancia,
me cobijo bajo el árbol de la sapiencia
y entiendo lo que he negado
Esta risa no debe estar solitaria
tu ausencia, no rima con olvido.
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