A veces me pregunto
cómo será
tener un amor que desafíe
a Cronos, a Poseidón, a Eolo,
solo para verme.
Un amor que llegue
hasta el olvido donde habito
y que al cuarto día reconozca
que soy como Lázaro, un resucitado.
A veces me pregunto como Adán,
si muerdo la manzana
y como Saulo de Tarso
quedo sin argumentos, sin miedos.
A veces
solo a veces
te pienso, lloro
antes que Morfeo me abrace
y la musa guíe mis pensamientos.
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