- Explícame las razones por las que te gustan tanto los perros amigo
- Gato, tengo sueño trabajé toda la noche sin dormir. No jodas
- Ya veo, tienes cara de cansado, sin embargo insisto ¿por qué te gustan los perros?
- Cuando termine las correcciones verás el libro y lo sabrás, pero te contaré una de las razones, que son muchas y quizás esta sea la última de ellas,
- “Un sábado cuando tenía 11 años mi padrino Andrés nos llevó en su viejo Dodge a una playa del sur de Lima, de esas alejadas en las que iba poca gente. Llegamos con mi abuelita Lucrecia, mi abuelito Antonio, mi mamá Coty, mis hermanas Carolina y Leslie, mi prima Elvia, mi perro Volky, el pato Luxemburgo, la gallina Anacleta y el pollito Anastasio…”
- ¿Queeé? ¿Todos ustedes en un carro..? ¿y no tenían un gato?
- Si, entrábamos todos felices, a la abuelita Lucrecia no le gustaba dejar a nadie de su familia en casa solo. Y si, no teníamos gatos. Se hubiera comido a Luxemburgo, a Anacleta, a Anastasio y hubiera peleado con mi perro Volky. Mi abuelita decía que los gatos traen problemas.
- Racistas, discriminando a mis colegas.
- Cállate gato, que pierdo la paciencia. ¿sigo?
- Sigue amigo…
- “Estábamos en la playa alrededor de las ollas con tallarines rojos y arroz con pollo, acompañados con papa a la huancaína que la abuelita y mi madre prepararon para que comiéramos todos. Volky corría sin control, en completa libertad por la playa desierta, cuando quería me seguía a la orilla del mar, jugaba conmigo. Mis hermanas y mi prima se entretenían cuidando a las aves, haciendo castillos de arena para ellos. La playa era nuestra, sin personas alrededor.
- Solo faltaba la canción de "los patos y las patas" poeta, jajaja.
- Por la tarde llegó una pareja de enamorados, que se pusieron a unos metros de nosotros, él con una bermuda azul, tan delgado que se le veían las costillas, y unas piernas que de flacas parecían palos de escoba. Ella voluptuosa, de caderas anchas, pechos grandes y pecas en los hombros, con diminuto bikini verde oscuro, que resaltaba su piel blanca. Cómo imaginarás me quedé maravillado, era la primera vez que veía a una mujer con bikini.
- Ya empiezas, ¿por qué serás así? Tan sátiro.
- Él entró al mar, ella se echó bajo su toalla desatando la parte superior de su bikini y yo me puse inquieto. Mi perro se acercó a olisquear juguetón, ella lo llamó cariñosa, estiró su mano y acarició su hocico. Volky lo tomó como una invitación y moviendo su cola se acercó con confianza. Ella le hablaba risueña, Volky tomó en su hocico un extremo del bikini y salió corriendo juguetón. La chica gritó de sorpresa y se incorporó detrás de mi mejor amigo sin hacer caso de su desnudez. Yo estaba anonadado, nunca había visto una mujer desnuda y con unos pechos tan grandes, redondos y perfectos. Ella corrió detrás del perro y en cada paso sus senos saltaban rítmicamente. Mi abuelita, mi madre gritaban, mis hermanas tapaban mis ojos (lo intentaron). Entonces traté de correr hacia ella, para cubrirla con un abrazo y…”
- ¿Por eso escribes de perros?, ¿Esa es la razón que tienes?, Vete al diablo poeta.
- Es una buena razón, pero de las últimas, gracias a mi perro conocí a una Eva perfecta.
- Fuera de aquí, me da cólera.
- Oye no me arañes, no me tires tus huesos, ¡¡¡gato!!!
- ¡¡¡Fuera!!! estás loco vete a dormir poeta.
- Estoy agradecido pues gato. Oye no me des la espalda
- Anda ya…baboso
- Gato, gatito, regresa, humm


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