Marcia,
es grácil, camina como si estuviera levitando, sin hacer ruido, es menuda y
delgada…pero en realidad es de una fortaleza a prueba de toda situación…le
dicen la “jefa máxima”, en broma, a
pesar de ser la última
hermana mujer, es la que lleva el hogar…todo le consultan, todo lo
resuelve, todo lo hace ella….y todo lo hace con gran amor y dedicación… Ella,
como todas las mujeres de la familia, dice las cosas de manera franca, sin
filtros. “Deja de tontear y acompáñame a comprar”; “no me cuentes historias que
ya conozco”; “no quiero que gastes”; “yo soy así, cuando empiezo a hacer mis
cosas me concentro hasta terminar, después me relajo”; “deja de mover la pierna”; "no me tomes foto"….Con ella, sabes lo que puede
estar sucediendo, te lo dirá tarde o temprano. Una peculiar cualidad en una mujer,
que suelen callar y guardar lo que piensan y sienten…(eso creo).
Como
toda persona, debe tener sus defectos, pero estos quedan minimizados cuando
observo, su día a día. Se levanta temprano, prepara el desayuno, limpia la
casa, va al mercado, toma desayuno con todos, se ríe a carcajadas cuando algo
le causa gracia, y se pone seria si algo no está correcto…cocina, se retira a
descansar y por la tarde recibe al novio, que devoto la mira…y salen de la mano
a compartir lo que guardan para ellos. Al retornar, generalmente comparte con
la familia, ríe, conversa, aconseja…y se recuesta sobre su cama a recordar,
soñar y descansar.
Si
Mamá Olga, era el tronco de la familia
en Trujillo, Marcia es la tía, la madrina, la amiga, la novia…que tiene tiempo
para todos. Cuando le pregunto a alguno de mis primos, que significa Marcia,
ellos me dicen, amor, solidaridad, cariño, entrega, abnegación, orden,
limpieza, genio…etc. No la definen con
otras palabras…coinciden y resaltan sobre todo, el amor con que cuida a todos los que tenemos la suerte de conocerle y de
tratarla…Siendo menor que yo, ella es mi tía, prima de mi madre. Y en juego, se
lo recuerdo constantemente y no le hace mucha gracia. “Ya cállate, viejo
achacoso”, me dice, mientras yo sonrío.
Cada
vez que me despierto tengo la sensación
que al bajar encontraré a Mamá Olga en
la cocina, con su amplia sonrisa…preguntándome si deseo café o leche. Pero no
es así, ella ya no está. Pero está Marcia, quien en silencio, me
recibe, supongo que siente la ausencia como yo….ella sin proponérselo, ha
asumido el rol de hacer que el hogar continúe a pesar de la pérdida irreparable…
Pero
aquí es difícil que la tristeza se asiente muchos días, la melancolía es una
palabra extraña, y la nostalgia es una sensación muy guardada por todos, se
miran y sonríen, saben que Mamá Olga acaba de pasar por sus pensamientos…y los
hace cómplices…me gusta estar aquí, el ambiente es positivo, el cariño familiar se
percibe a cada instante. Me divierte sobre manera escucharles conversar y
recordar días pasados…casi siempre en la cocina….Adaptarse a la nueva realidad,
tiene sus curiosas situaciones…
·
Tía Marcia…- Dice
con temor Carla
·
Dime hija…. –
Pregunta Marcia
· La sopa, no está
como la de Mamá Olga, creo que le falta algo, digo, es una crítica
constructiva…- agrega casi callando las últimas palabras…
Todos
en la mesa se quedan atónitos, algunos con el cubierto a mitad del trayecto,
otros abren los ojos, casi desorbitados…el silencio en la cocina era tan tenso
que se podía escuchar una mosca volar…Marcia de espaldas a todos, gira sobre
sus pasos lentamente…mira a la mesa, encuentra la mirada de Carla…segundos
expectantes…y suelta una sonora carcajada…mientras contesta…
· Pues se me van
acostumbrando, que es mi sazón, y al que no le guste, se va al chifa de la Av.
Mansiche, por su menú….y tú también Iván…- agregó
· Si tía
Marcia – contestamos todos, controlando
las sonrisas, cómplices y risueños.
Marcia,
como toda mujer del norte y como heredera de la tradición familiar cocina como
los dioses, nada que reclamarle…por ello sorprendió la osadía de la “crítica
constructiva”…
· Y cuando termines
Carla, lavas los platos y arreglas tu cuarto….-agregó haciéndose la seria
mientras la risa es general en la cocina.
Una
noche al llegar Calín, su hermano, de trabajar,
Marcia le dice…
·
Calín, solo hay
tallarines con huevo frito, ¿Quieres?
·
¿Qué?... responde
él…con cara de sorpresa, los mostachos se tuercen, con el gesto
·
Qué si quieres
tallarines con huevo…- pregunta Marcia, despacio para que entienda
· Mamá no me daba
de comer así…- responde simulando un mohín de llanto y suplica…- no puede ser, así
no me acostumbró mi Mamá – exagerando la súplica…moviendo los brazos...
·
Pues te aguantas
– responde Marcia, riendo a carcajadas…
·
Ya hermana –
responde Calín …riéndose
Y
todos en la mesa destornillándose de risa por la ocurrencia, celebran la broma del tío…
Marcia,
tiene un gran corazón, es sumamente solidaría con todos, no me pregunta que
hago, cuanto días estaré, ni que me pasa, solo me recibe y quiere…y atiende…en
algún abrazo o conversación hemos encontrado que nuestra amistad se mantiene a
través del tiempo y los ojos acuosos han delatado la emoción del momento, el
entendimiento de que comprende los
sentimientos ajenos que tenemos, la nostalgia y el cariño por nuestros hijos
lejanos nos hace cómplices, pienso. Le miro y mi cariño se acrecienta.
No
me sorprende saber, que ella siempre sea
la referente para todos los sobrinos y sobrinas que no viven aquí, o de amigas
que la tratan con gran afecto, con confianza que ella ha sabido ganarse, pues ella
es total entrega y discreción. Ella se convirtió en madre, madrina, tía, de
varios de los muchachos que ahora están listos para salir a la vida. Ahora
lleva el hogar, y se preocupa por todos como lo hacía Mamá Olga. Que si se
enferman, que si hay una emergencia, la tía Marcia, está allí para dar serenidad
y apoyo.
Pero
tiene sus propios planes, eso es seguro, la observo y la admiro, y le quiero…
Marcia,
es la viva imagen de la enseñanza de Mamá Olga y el tío Lucho, sus padres,
comprometida con la vida, fuerte, inteligente, independiente, ejemplar…Ella
tiene sus planes, no los comenta, ni los expresa, pero sus ojos vivaces dicen
mucho más, de lo que siente, estoy seguro…
Podría
seguir contando, más experiencias vividas aquí con ella y sus hermanos,
experiencias que renuevan mi alma, pero ya estoy advertido…”Cuidado con lo que
hables, que Iván, todo lo convierte en
historia…” así que mejor guardo silencio. Tan solo agregaré, resumiendo en
estas palabras, el sentimiento por toda mi familia de aquí….
“Querida
Marcia…gracias por todo el afecto…”





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