Me queda un atardecer ígneo…
una lágrima trémula
una palabra iracunda
un recuerdo ingrato
y la devastación de tu partida
que sin ser un drama
no duele tanto como otras veces
Siendo una pena conocida
esa trémula lágrima
no demora en secarse
la palabra enmudece
y el recuerdo se desvanece
La risa no asoma, cierto,
la razón conquista el pecho
los puños sangran
los pasos resuenan
la noche me envuelve
El claxon, los gritos
apagan mi voz
mis labios dibujan un rictus
que intenta ser sonrisa
el teléfono suena
¿Aló?...digo
Es tu voz
cuelgo…
eres pasado
Tengo el presente…
No hay comentarios:
Publicar un comentario