Me llamo Morgan, soy un gracioso schnauzer de 3 años de edad y me veo
obligado a escribir en horas nocturnas, aquí en mi habitación. Me desvelo
en horas en que debería estar descansando después de un arduo día de trabajo de
vigilancia, obligado digo, porque haciendo las rondas por mi territorio,
alcancé a escuchar una conversación de mi dueño y jefe, nunca tan bien dicho,
mi jefe, el Alfa, con su amigo, el insufrible llorón, que dice ser escritor y
poeta, al que le dicen Chino
- Perro,
si Morgan hablara qué diría… ¿?
- Que
dejes de sufrir por la vida tonto…y te focalices...
- Jajaja….Y
si nos convertimos en su voz...es decir, escribimos pensando como él,
bueno yo sé que un perro, enano y antipático, como él, no razona
¿Enano y antipático? ¿Dijo?....aparte de llorón...rajón…que se ha
creído...en fin...
Bueno es por eso, que escribo estas líneas para contar brevemente mi
historia...y así no se crea, que cualquiera puede hablar por mí. Y ustedes amables
lectores no sean engañados…entonces he aquí mi relato.
Nací en la ciudad de Lima, en el acomodado distrito de Surco, en una
veterinaria de esas que solo tienen caninos con pedigree, hasta allí fue mi
dueño y amo, el Alfa, al que sus amigos le dicen, Perro. No sé bien por qué,
pero lo imagino, él, mi jefe, no conversa, ordena sin esperar objeciones,
literalmente ladra y muerde. Bueno, decía que mi jefe fue a la veterinaria
pituca y me compró por 300 dólares. No, sin pedir descuento, que roñoso y
tacaño, me sorprende mucho por lo bien que iba vestido, zapatillas Adidas,
verdes y amarillas, jeans Levis desteñido pero nuevo y una camiseta Christian
Dior, celeste fosforescente, usaba un reloj Guess que hacía que su brazo se
viera hiper delgado, sobre su frente unos anteojos de sol Oakley, todo un
jovencito ostentoso....y a pesar de todo ello, pidió rebaja por mí.
Decía entonces, que el Alfa, el perro, una vez que me compró y
adquirió también todos los souvenirs que acompañaban mi gracioso cuerpo,
entiéndase entonces, la comida balanceada, mi cama, mi zona de baño con un palo
de plástico, que más parece un obelisco, arena para el baño, mi ducha, las
toallas, mi champú, el perfume anti pulgas, mis huesos de plástico, con
rico olor de vainilla para morder, y muñecos de tela que serían luego mis
juguetes y algunas otras nimiedades más; me subió a su nave, un precioso auto
Chevrolet Cruze, que extraño, porque ya lo regaló, creo.
Llegamos a su casa, ahora mi territorio, y me llevó cargado a
presentarme con su hija.
- Brunela,
te presento a tu nuevo amiguito…
- !
Que lindo papito…!!! ¿Cómo se llama?
- Como
quieras...escógelo...pero que sea bonito el nombre…
- Duque...se
llamará Duque…- dijo la niña.
- No
me gusta...sentenció...el perro, mi jefe, el Alfa.
- Ponle
de nombre Morgan...como Capitán Morgan - dijo el papá.
- No,
ese nombre es el nombre del ron que tomas los viernes….
- Bueno,
si le pones Morgan, pagaré sus baños en la veterinaria, pagaré su vacuna
para la distemper y la otra para la rabia...le compraré su pulóver y
camiseta. Pero si le pones Duque, lo pagas tú...
La niña miró a su padre, mi jefe, el Alfa, con una mezcla de ira y auto control, midiendo sus palabras y sabiendo que no tenía opción...aceptó…
Fue mi primera lección de cómo tratar a los demás, con ladridos
estruendosos y chillones y luego dejar que me acaricien confiados hasta que me
hagan caso y lo que quiero...manipulación le dicen los humanos...
He crecido entre mimos y engreimientos, me tuve que acostumbrar a las
visitas una vez al mes a la veterinaria, para que me bañen, depilen mi
entrepierna, limen las uñas y cuelguen un lazo maricón en mi cuello. Tengo que
soportar a veces los juegos de los hijos de mi jefe, el Alfa y escuchar la voz
estridente de la ex esposa de él, que me sacaba a pasear todas las mañanas, la
apreció mucho pues ella me engríe y mima constantemente y además me dio
su apellido pues cuando me registró en la municipalidad, me llamó “Morgan de
los Ríos Risso Patrón” y así dice en mi ficha municipal, como en la clínica
veterinaria también ; soy miembro honorario del directorio de los viernes, que
se reúne en mi territorio, que también es la casa del perro Alfa, mi jefe.
Cuando la presido, debo soportar las bromas de sus miembros, más la infinidad
de fotos que me toman, no bebo como ellos pero me gusta sentarme a la mesa y
observar las tonterías que hacen y dicen, son tan graciosos conforme pasan las
horas y apuran los vasos, normalmente me retiro a descansar antes, pues ellos se
amanecen y yo debo de comenzar mi vigilancia desde temprano. Primero
despertando a mi madre adoptiva, luego a los chicos para el cole y por supuesto
esperar que el llorón, que se cree escritor y poeta, salga a comprar el pan
para ladrarle y perseguirlo hasta la puerta.
Sobre eso, debo contar que me gusta mucho, al igual que a mi jefe,
el Alfa, molestar al llorón que dice ser escritor y poeta. Cuando se va al
trabajo, le ladro con mi mejor repertorio, regresa del trabajo y lo recibo con
más ladridos, sale a comprar el pan y le vuelvo a ladrar, entra y hago lo
mismo, cada vez que le veo es una ocasión de ladrarle. A veces quiere
congraciarse conmigo y me abre la puerta para que yo salga a la calle y marque
mi territorio, ya saben orinando en todo las esquinas y veredas de la calle que
me pertenece, salgo lo hago pero cuando entro y él cierra la puerta, le ladro
todavía más fuerte. Me divierte ver su expresión de cólera e impotencia...no me
puede tocar, aunque sé que tiene ganas de soltarme una patada...si lo hace, mi
jefe, el Alfa, me defenderá. ¿Quieren saber porque le molesto tanto?, se los
diré, se rió y me llamó rata cuando me raparon por completo a causa de una
alergia que tuve, otros me acariciaron pero él no, se rio mucho. Luego
para querer hacer las paces conmigo, me llevó tres veces seguidas a comprar el
pan por las mañanas, en todas ellas no me dejaba olisquear con
tranquilidad en donde hacer mis necesidades, me apuraba. Encima se burló
de mí cuando me vio levantar mi patita, para hacer mis necesidades. Le
sorprendió que dejara mis bolitas parado en tres patitas, ¿qué hay de gracioso,
en eso? pregunto yo, Aquella vez me amarró a la puerta de la panadería y un
perro negro grande, con cara de pocos amigos, que me olisquea de manera vulgar,
debajo de mi cola, nunca me sentí tan humillado como aquella vez y me
oriné de miedo. Rottweiler, escuché que era su raza, y le llamaron Satán cuando
se fue. El llorón, que dice ser escritor y poeta, sólo me miró y
sonriendo me dijo “porque a él no le ladraste, como a mi”...que enojo sentí esa
mañana.
Además un par de veces, creo que cansado de que lo ladrara, el llorón me
abrió la puerta y me invitó a salir, justo cuando yo más le ladraba de lejos,
me sorprendió su actitud...pero cuando corrí ilusionado con todas mis fuerzas
hacia la calle, el llorón que se cree escritor y poeta, cerró la puerta en mis
narices. No pude frenar y me di de bruces con la puerta, como me dolió la nariz
y mi cuerpo, por eso cada vez que le veo, recuerdo su risa burlona
detrás de la puerta y más le ladro mostrándole los dientes..
Generalmente en mis labores de supervisión y vigilancia, recorro todo mi
territorio, que también es la casa de mi jefe, el Alfa, el Perro, como ya les
conté (creo que repito mucho algunas cosas…o ¿me parece?) bueno, decía,
cuando hago mis labores entro al cuarto del llorón, que se cree escritor
y poeta, y muchas veces le encuentro con un televisor chiquito sobre sus
piernas moviendo sus manos, a veces deja descuidado un pan sobre la cama, o tiene
sujeto con la mano una fruta, concentrado en lo que hace….entonces aprovecho y
me llevo entre mis colmillos el pan o la fruta porque tengo hambre
y me divierte escuchar cómo se queja de mi travesura. Mi jefe, sale al paso
diciéndole, “te ayuda con la dieta, no te quejes”.
Lo más embarazoso, que he tenido que hacer en mi corta y cómoda vida, es
resistir la tentación de juntarme, de aparearme con una perrita schnauzer, de 2
añitos y medio, preciosa ella, la sinvergüenza despedía un perfume exquisito
que embotó mis sentidos, solo mi conciencia y decisión me ayudaron a salir
airoso de ese trance, imagínense querían cruzarme con la perrita de origen chino de apellido Chu y nombre Pamela, que
tuviera un compromiso con ella, que tuviera crías, descendencia..!.Ay nooo!!!!!
Dije NO. Sufría mucho cuando ella, rozaba su cola en mi cuerpo, cuando
olisqueaba mi entrepierna, y jugaba conmigo, cuanto autocontrol de mi parte.
Estoicamente resiste los embates de la tentación por dos días. No me
importó que luego dijeran que soy un schnauzer gay o que soy algo tonto, no
quiero tener compromisos, ni crías…. ¿Se preguntarán por qué?
Después de ser testigo, de los problemas que mi jefe, el Alfa y el
llorón, que dice ser escritor y poeta, han tenido en sus matrimonios he
decidido ser más inteligente que ellos y no tener crías que mantener, luego
vienen los juicios de reconocimiento, los reclamos de la Sra., dejar a los
amigos, escuchar los ladridos con reclamos que no la llevo a pasear, que no le
compro ropa, que la comida no alcanza, la veterinaria, los gastos escolares,
que primero son los amigos del directorio, y no me prestas atención.
Luego las separaciones, los divorcios, la soledad, las pensiones
alimenticias, las preocupaciones, ya no sería miembro del directorio y estaría
tan distraído que no haría bien el trabajo para el que nací, cuidar mi
territorio y preservar a la familia de mi jefe, el Alfa.
Decidí ser célibe por ahora, quizás más entrado en años lo volveré a
pensar, con tan buenos ejemplos a mi alrededor, creo que esa es una buena
decisión. Por supuesto que a mi regreso a casa, el directorio tuvo una sesión
extraordinaria de celebración, por tan sabia decisión de mi parte...me dieron
un diploma y presidí la mesa. Aquella noche me nombraron presidente del
directorio de los viernes. ! Que gran honor….!!!!. El mayor de los miembros,
improviso una danza exótica en mi nombre, a manera de conjuro para que la
inteligencia y discernimiento no me abandonen nunca....tuve que ladrar mucho a
un vecino que desde el edificio de enfrente reclamaba por la bulla a las dos de la madrugada, insolente...era mi celebración....
En fin, creo que exageran, tarde o temprano sentaré cabeza y tendré
descendencia, pero por ahora no, mi jefe, el Alfa, está orgulloso de mi y su
amigo el llorón, que dice ser escritor y poeta, me pide la patita seguido y me
felicita.
Bueno comienza a amanecer, debo terminar y cerrar aquí, estoy pensando
crear mi propio espacio, blog le dicen así he escuchado y contarles mis
experiencias diarias o algunos hechos que encuentro en los humanos, pero
dependerá de cómo acepten estas líneas...así que me avisan si quieren...saludos a todos...ya sé despertó el llorón, que se cree escritor y poeta, voy a ladrarle...chau...guau, guau






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