Parque El Olivar (Lima)
A mi padre no le gustaba el uniforme y desafiaba a su manera las reglas, cuando él desembarcaba en el muelle de guerra de la plaza Grau del Callao, se dirigía a un restaurante que estaba en ese entonces por la calle Constitución, y allí se cambiaba el uniforme por ropas de civil. Mi madre me contaba que alguna vez sospechó que él tenía alguna amante, porque nunca llegaba con el uniforme a casa. Un día ella decidida lo esperó y él feliz de verla le pidió que lo acompañara al bar en donde se cambió, disipando las dudas de ella y juntos se fueron a pasear por la Avenida Saenz Peña, felices. Un día un oficial se dió cuenta de lo que hacía y lo sancionó, decía que le avergonzaba el uniforme. No dejó de cambiarse en la calle Constitución.


















