En la hora preferida del ladrón
en la hora de las animas
en la hora del silencio
en la hora que duermes
en la hora de mi insomnio crónico
estás en mi etéreo deseo
tocando mi piel
respirando mi pecho
palpitando a coro con latidos míos
En la hora que muere la razón
en la hora del maullido
en la hora de los amantes shakespearanos
estás besando mis pensamientos
jurando amor eterno
rasgando el alma trémula
que te extraña
En la hora del mutismo
mis manos crispadas
aprietan las sábanas
la memoria trae melodías
Hallelujah...
grita la imaginación
y se desvanece tu presencia
Estoy aquí
contemplando el cielo raso,
sucede que mi espíritu
está contigo
Y no quiere volver
En la tercera hora de cada madrugada
beso tu recuerdo



No hay comentarios:
Publicar un comentario