martes, 17 de noviembre de 2015

La culpa....


¡Tú tienes la culpa!
¿Yo tengo la culpa?
Nadie tiene la culpa             ¡la culpa es de Dios!
Y marchan impávidos                  sintiéndose libres de error…
¡Tú lo hiciste!
¿Yo lo hice?
Nadie lo hizo
 ¡lo hizo Dios!

Y así durante años, culparon a otro

¿Por qué mueren los niños?
Preguntaba un hombre con un fusil en las manos

¿Por qué existe el hambre, la miseria, la maldad?
Interrogó otro mientras descansaba recostado

¡Por que Dios no existe!     y si existe se ha olvidado de todos
Inquirió otro que contaba el dinero, que había robado

¿Por qué  mueren los hombres y mujeres buenos?
Reclamó otro pusilánime, con rostro deprimido desde un rincón

       Y así se pasaron los días     
               
cuestionándose




¿Por qué, mi hijo me ha abandonado?
Preguntaba una madre encorvada por el peso de sus joyas

No me alcanza para vivir             estoy depresiva
Comentó  una beldad,  antes de su tercera liposucción

¡La vida es una porquería! gritaron dos jóvenes
Mientras se inyectaban un poco de alegría

¿Dios?     ¿existes?   ¿Por qué mi vida es tan triste?
¿Por qué no me escuchan?     ¿Por qué ya no te buscan?
Preguntó alguna tarde un cardenal en Roma
Mientras ignoraba a un misionero              por andrajoso 

¿De quién es la culpa?
Me pregunto desde mi confortable habitación
¿Qué poder hacer?
Me digo, 
cómodamente  sentado en una terraza

Pensativo

A mi lado, en otra mesa, atino a escuchar

¡Tú tienes la culpa!
¿Yo tengo la culpa?
Nadie tiene la culpa          ¡la culpa es de Dios!             discuten

¡Todos! repito para mí             ¡Todos  tenemos la culpa!
Y sin saber más  que decir        
hastiado 
indignado 
me voy


Me levanto y me pierdo por el bosque más cercano










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