jueves, 1 de noviembre de 2012

Por la Caridad... (Fragmento de novela inédita)





Toni se despertó  con un gran dolor de cabeza. Eran las nueve de la mañana de un domingo gris, como son los días de Lima en invierno. La celebración por su cumpleaños había sido buena.  Echado sobre la cama recordaba mientras se acariciaba la frente riéndose solo... "demasiado trago Dios mío, no debí mezclar el licor...el ron y la cerveza son mala combinación, más para un cabeza de pollo como yo". Él había festejado sus dieciocho años, con mucho ruido, tomando con los amigos y bailando en el cumpleaños de Anita, su amiga.  Ella  había cumplido quince y lo habían celebrado juntos…Ahora recostado  sobre las sabanas repasaba mentalmente sus pasos de baile y lo buena que había estado la chica que se "levantó" en la fiesta.  De lindos ojos y pícara sonrisa, con delgada figura, pechos como  limones y un hermoso culo paradito, y lo mejor de todo, de labios carnosos y ricos. Así...también le pareció muy profunda en su manera de pensar, como le gustaban asintió.

Sin embargo, pensaba cerrando los ojos,  ella con su aire inocente y educado había resultado ser una loca desenfrenada cuando  la llevó al parque.  Allí echados sobre el césped se desataron ambos. Toni  recordaba su sorpresa cuando ella bajo su mano y le tocó su sexo, recordaba lo excitado que había estado cuando le abrió la blusa, comenzando a besarle los pequeños senos, chiquitos pero firmes,  su mano le buscaba las nalgas y luego se armó de valor y la dirigió al centro de sus deseos. En el parque a las tres de la mañana los gemidos entrecortados de Jessica no molestaban a las otras parejas. Que a esa hora también estaban dedicados a sus caricias prohibidas. Mirando el cielo por la ventana, recordaba otra vez  y se excitaba con evocar  el momento en que comenzó a bajarle el pequeño calzón negro a "La flaca", sin poder creer en su suerte. Ella siempre le había mirado de lejos, se habían saludado pero jamás habían conversado y ahora estaban echados en el parque besándose con pasión…

Torpemente él había intentado bajarse el cierre del pantalón, no podía , porque había olvidado que era de esos pantalones sin cierre que estaban de moda..."..¡Que Tonto..."se dijo entonces.  Cerrando  los ojos pudo ver la imagen de ella, "La flaca",  mirándole excitada, jadeando y susurrándole al oído algunas palabras que no entendía,  apurándose y apretándole más, pegándose a él, calentita  "caramba esta flaca es un volcán, no parecía, con lo educada que se mostraba" se decía sonriendo sobre las sabanas...y recordaba la emoción que sintió cuando le acariciaba su húmedo sexo mientras observaba como blanqueaba sus ojos de felicidad, diciendo frases que no lograba entender y ora que más besos  apasionados, y ora que más caricias atrevidas.


Echado ahora  las imágenes se sucedían una tras otra. Recordaba claramente  los pechos firmes, los  pezones duritos y lo mojadita que estaba. Escuchaba otra vez  las frases y los suspiros que no lograba entender pero que lo excitaron más otra vez.  Y justamente cuando comenzaba a bajarse el pantalón, volvieron de nuevo los susurros, recordando entonces que allí recién prestó atención…

-          ¿Qué huele? -  preguntó ella, casi en un gemido.
-          ¿Huele?  - contestó el excitado, casi babeando cuando le mordisqueaba el pezón.
-          Sí ¿Qué huele? – insistió ella.
-          ¡Nada!!! Dijo  él, intentando besarle para que se calle.

Pero ella, no aceptó esta vez

-          ¿Flaca,  qué pasa? -  preguntó casi con fastidio, cuando ella se incorporaba mirándose la ropa.
-          Pasa imbécil que me has traído al parque  y me has echado encima de una caca de perro - contestó agriamente, alzando la voz….

Y allí estaba ella de pie mirándose la ropa, intentado limpiarse con cara de asco, creciendo en sus ojos una mirada de furia e indignación, mientras que él, de rodillas, con el  pantalón a medio bajar entre los arbustos, miraba sorprendido, excitado, jadeante sin entender nada, con un dolor creciente en la entrepierna y con sus "vergüenzas" que parecía le iban a estallar. Recordaba, ahora sentado sobre su cama, que se había enfrentado a la mirada hostil que ella le dedicó, con total torpeza y confusión,  por el licor que tenía encima y la excitación animal de la que estaba poseído. Se acordaba también como apestaba "La flaca". Recordaba que en su borrachera no supo que decir, recordaba que había comenzado a reír, que se había reído tanto y tan fuerte que las demás parejas en el parque les prestaron atención, preguntándose qué pasaba.  Recordaba también que había sacado un pedacito de papel y que se lo había ofrecido con tonta y temerosa aptitud y se reía solo ahora en su habitación, sintiendo un infierno en el estómago y todavía con un poco de dolor en el vientre.  Recordaba además las lisuras y groserías que gritaba "La flaca" intentando sacarse la mierda apestosa del apretado vestido negro que dibujaba su delgada y contorneada figura. Y recordó que se preguntó entonces, ¿y la cultura y delicadeza de "La flaca" Jessica donde se fue?  Se reía solo en su habitación, imaginando  y viendo la escena mentalmente, y casi escuchando otra vez todas las cosas que ella le dijo cuándo la acompañó a tomar un  taxi. Toni se reía ahora de  la cara de asco que puso el taxista cuando ella subió.  Se reía solo en su habitación, recordando la respuesta que Jessica, "La flaca", le dedicó cuando con cara de tonto le preguntó..."¿te llamo flaca?"..., y ahora se  reía  más, ahora que estaba despierto, porque comprendía que entre los gritos había escuchado y entendido una sola  palabra…¡¡¡¡Madre!!!!, justo cuando el taxi arrancaba raudo con su apestosa pasajera…..

Ahora  echado, mirando el techo blanco desde su cama y con la resaca que tenía encima se preguntaba qué haría ese día. Como siempre no tenía ningún plan ni nada que hacer,  "¿me quedo en la casa? ¿Salgo a la esquina?". Se preguntaba  aburrido y bostezando, "¿Busco a Rosemary para salir a caminar?".  En realidad no sabía qué hacer, estaba aburrido, últimamente sus días se hacían aburridos y tediosos. La universidad le gustaba, lo que  le molestaba era tener que estudiar. Esta le gustaba por la cafetería y por los amigos que allí encontraba, que no eran muchos. Lo que estudiaba no le seducía mucho, no le encontraba sentido, se decía así mismo,  no le producía dinero, que era lo que quería y necesitaba...

"¿Creo que busco a Rosemary?"...lo dijo en voz alta esta vez, mientras seguía preguntándose y  pensando, en cuanto le gustaba estar con ella, cuanto le gustaba el  color canela de su piel, sus pechos turgentes que parecían que explotarían en cualquier momento. Cerraba los ojos y evocaba a Rosemary con sus caderas aprisionadas en los jeans apretados que usaba y que no hacían nada más que resaltar su espectacular figura.  Estaba decidiendo y planeando que pretexto usaría para pasar cerca de la casa de la morena de ojos misteriosos y cuerpo  de vedette. Cuando de pronto asomó por la puerta de su habitación, una cabeza pequeña adornada con unos lentes más pequeños, que no hacían sino acentuar más los ojos achinados  de su abuela..

-         ¿Quieres un cebichito, hijo? -  le preguntó con una mirada pícara y una sonrisa especialmente tierna.
-          Si abuelita – contesto, engreído  Toni – ¿quedó coca cola?, abuelita  estoy sediento.
-          Si hijo, pero baja ya… que tu mamá ya llega del mercado y ha estado buscando la manguera para despertarte....
-          Voy abuelita... - dijo saliendo de la cama con una gran sonrisa....

Continuará...




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